
Es una situación muy habitual: el contador del agua se mueve aunque tengas todos los grifos cerrados. No estás duchándote, la lavadora está parada, no usas el lavavajillas y, aun así, la rueda o la aguja del contador no deja de avanzar. Esto suele indicar que hay un consumo constante de agua cuando no debería haberlo, y en muchos casos significa que existe alguna fuga en la instalación.
La parte positiva es que puedes hacer una comprobación sencilla en pocos minutos para salir de dudas. Si realizas bien esta pequeña prueba, no solo verás si hay un consumo “oculto”, sino que también podrás orientarte sobre algo clave: si la posible fuga está en tu vivienda o en un tramo exterior. A continuación te explicamos una prueba paso a paso, muy fácil de hacer y sin necesidad de romper paredes ni levantar suelos.
Según el modelo de contador que tengas instalado, la señal de que hay una fuga aparecerá en un punto u otro del propio aparato. Lo importante es fijarse en el indicador que detecta los caudales más pequeños, porque una fuga suave puede no mover los dígitos principales de inmediato.
Quédate con esta idea: no es necesario que el contador avance rápido. Un giro lento pero continuo del indicador de caudal bajo ya puede ser señal de fuga.
Para que la prueba sea fiable, la casa tiene que quedarse sin ningún uso de agua durante un rato. Haz lo siguiente:
Localiza la estrella, la aguja roja o los números rojos (según el modelo de contador). Si el contador de agua se mueve con todo cerrado y observas que el movimiento es constante, pasa al siguiente paso para comprobarlo con mayor precisión.
Toma una foto del contador o anota la lectura completa, incluyendo los números rojos. Espera entre 5 y 10 minutos sin usar nada de agua y revisa de nuevo el contador.
Este paso te ayuda a no equivocarte buscando donde no toca. El objetivo es diferenciar entre fuga en tu instalación interior y una pérdida situada antes de tu red de tuberías (acometida, tramo previo, etc.).
Si puedes acceder a la llave de paso del contador (o a la primera llave justo después, según la instalación), puedes hacer una prueba muy clara:
Interpretación:
No retires precintos ni manipules el propio contador. Limítate a manejar solo las llaves de paso que sean accesibles y seguras.
En muchas casas es más sencillo localizar la llave general interior. Si la cierras y el contador se detiene, refuerza la idea de que la fuga está en la instalación de la vivienda. Si el movimiento continúa, es posible que el problema esté en un tramo exterior o que haya otra combinación de llaves que haya que revisar.
Antes de pensar en una tubería reventada dentro de un tabique, conviene revisar estos puntos, que suelen dar más problemas de los que parecen y muchas veces pasan desapercibidos.
Una cisterna que no cierra del todo puede estar vertiendo agua continuamente al inodoro sin que se note a simple vista. Pistas típicas: llenados frecuentes, un fino hilo de agua bajando por la taza o un murmullo constante.
Prueba sencilla: echa unas gotas de colorante alimentario en la cisterna sin tirar de la cadena. Si al rato el color aparece en la taza, hay pérdidas en el mecanismo y conviene repararlo.
Un goteo continuo puede parecer poca cosa, pero suma muchos litros al cabo del día y es suficiente para que el indicador de caudal bajo del contador esté en movimiento prácticamente todo el tiempo.
Lavavajillas, lavadora, riego por goteo, equipos de filtrado o aparatos con electroválvulas pueden provocar consumos pequeños o fugas puntuales. Si sospechas de alguno, repite la prueba desconectándolo o cerrando su llave de paso específica.
En ocasiones puede haber pequeños movimientos debidos a variaciones de presión o circunstancias puntuales, pero si el desplazamiento es continuo y se repite cada vez que haces la prueba de foto/lectura, lo más prudente es considerarlo como posible fuga hasta descartarlo con seguridad.
Si ya has comprobado que el contador del agua gira con todo cerrado y la lectura aumenta con el tiempo, lo menos recomendable es empezar a picar paredes o suelos al azar. En la actualidad existen técnicas para localizar fugas de forma no invasiva, algo muy útil cuando se trata de pérdidas ocultas en tuberías.
Estas técnicas reducen obras innecesarias y acortan los tiempos de reparación, ya que se interviene directamente en la zona afectada.
Es recomendable solicitar ayuda lo antes posible si ves que el contador avanza a gran velocidad, aparecen manchas de humedad nuevas, se nota una caída brusca de presión, vives en un piso y puede afectarse a los vecinos, o la factura del agua se ha disparado sin explicación. Cuanto antes se localiza la fuga, menos daños provoca y menor suele ser el coste final de la reparación.
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